Páramos
Los páramos, ubicados en las cimas de los Andes a menudo por encima de los 3.000 m.s.n.m., se caracterizan por tres franjas distintivas: el páramo bajo, páramo alto y superpáramo. Colombia alberga aproximadamente el 50% de todos los páramos del mundo, compartiendo esta distinción con Ecuador y Venezuela. Estos ecosistemas, marcados por el estrés hídrico debido a las bajas temperaturas, la alta radiación solar y los fuertes vientos, solo permiten la adaptación de vegetación herbácea y arbustiva de bajo porte, como los frailejones, pajonales y chuscales.
La distribución fragmentada de los páramos ha resultado en un alto grado de endemismo en su diversidad biológica, con más de 4.700 especies de plantas que representan el 17% de las plantas de Colombia. La vegetación del páramo juega un papel crucial en la retención de agua de neblina y nubes bajas, y sus suelos porosos contribuyen a la formación de cabeceras de ríos.
Los servicios ecosistémicos de los páramos, particularmente en relación con la regulación y seguridad hídrica, son esenciales para la población colombiana, con más del 70% del suministro de agua proveniente de estos ecosistemas. Además, los páramos tienen un significado cultural y espiritual para comunidades indígenas y locales, que los consideran lugares sagrados y vitales para su bienestar. Sin embargo, el 15,5% de los páramos ha experimentado transformaciones, y el 7% de los que están protegidos también han sido afectados.
Fuente: Evaluación nacional de biodiversidad y servicios ecosistémicos de Colombia
