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S.O.S. en Colombia por fósiles vivientes de plantas milenarias

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Por: Prensa Instituto Humboldt | Bogotá D.C., 02 de mayo de 2019

S.O.S. en Colombia por fósiles vivientes de plantas milenarias




Foto: Zamia phyrophylla / Cristina López
 
  • •  El Instituto Humboldt lanza la serie Atlas de la biodiversidad de Colombia, publicación digital para conocer, valorar y proteger la flora y fauna nacional. La primera edición está dedicada a una de las especies más antiguas del planeta, alimento de dinosaurios y en vía de extinción: las zamias.
  • •  El género Zamia tiene 79 especies descritas hasta el momento, de las cuales 23 están reportadas para Colombia; ocho están en categoría de amenaza Peligro Crítico, ocho en Amenazada y cuatro en Vulnerable.
  • •  Colombia es el país con la mayor riqueza de zamias en el planeta, cuyo declive se le atribuye, primordialmente, a la deforestación que destruye y degrada su hábitat, y a la extracción ilegal con fines comerciales.

Las zamias son importantes por hacer parte de un grupo actual de plantas primitivas terrestres que vivieron entre dinosaurios y les sirvieron de alimento. También, porque aves y murciélagos las visitan para absorber múltiples semillas de gran tamaño, por lo general cubiertas de una capa carnosa en tonos rojizos y vistosos.

No obstante, quedan pocas especies en cuanto a distribución y número, y varios son los factores causantes del declive poblacional de estos fósiles vivientes. En primer lugar, la deforestación sin control que arrasa bosques y selvas con fines agrícolas, ganaderos, comerciales, de expansión vial y urbana, entre otros, destruye y diezma su hábitat.

En segundo lugar, el sello de “fósil viviente” que sumado a características morfológicas únicas (rareza y tamaño) cotizan la flor completa o sus semillas en mercados internacionales de vegetación exótica ornamental, donde aficionados pagan desde cientos hasta miles de dólares o euros por un ejemplar de colección que llega a compararse con una obra de arte. Acerca de su comercialización, el Libro Rojo de Plantas de Colombia, volumen 2: palmas, frailejones y zamias sugiere que como recurso natural, estas plantas podrían ser aprovechadas de forma sostenible, sin embargo, la actual sobreexplotación ilegal e indiscriminada a la que están sometidas compromete la supervivencia de varias especies.

Y en tercer y último lugar, un proceso lento en extremo, para la noción humana de tiempo, de polinización-fertilización, maduración de semillas y crecimiento; en este último aspecto, por ejemplo, muchas zamias  tardan entre uno y cinco siglos para desarrollar un tronco de tan solo un metro de alto. 

Por lo anterior, el Instituto Humboldt, por medio de sus plataforma BioModelos, con apoyo de un grupo de expertos botánicos y herbarios nacionales desarrollaron mapas de distribución de las 20 especies de zamias existentes en Colombia para incrementar su conocimiento, valoración y conservación.
 

Zamias amenazadas en Colombia
 
En sus páginas, la publicación lista ocho especies en la categoría En Peligro Crítico (CR): Zamia amplifolia, Zamia dosidon, Zamia montana, Zamia Oligodonta, Zamia pirophylla, Zamia tolimensis, Zamia wallisii y la corocita (Zamia restrepoi).
 
En la categoría Amenazada (EN) se encuentran la chigua macho (Zamia chigua), cacao indio (Zamia encephalartoides), palma de monte (Zamia huilensis), Zamia hymenophyllidia, Zamia incognita, Zamia manicata, Zamia muricata, y Zamia melanorrhachis.
 
En la categoría de amenaza Vulnerable (VU), pero con serios riesgos a sus hábitats en algunos sectores, están la Yuca de monte (Zamia amazonum), la chigua (Zamia obliqua), Zamia roeslii y Zamia ulei.
 
Dado el alarmante panorama, y teniendo en cuenta que las cycadas (linaje de plantas primitivas que persiste en la actualidad, con un registro fósil de más de 250 millones de años) son un grupo carismático para conservación de la biodiversidad a nivel internacional, las zamias han sido elegidas como uno de los grupos estratégicos para planificar e implementar acciones de conservación en la Estrategia nacional de conservación de plantas de Colombia.

En cuanto a registros, en Colombia hay presencia de especies de zamias en el norte del Caribe (una compartida con Venezuela), en el piedemonte y algunas zonas de la Orinoquía (por lo menos una en descripción), pero la mayor parte de la diversidad del género está en las regiones Andina, Pacífica y Amazónica.
 
 

Foto: Zamia amazonum / Jorge Peña
Solo las especies amazónicas de zamia (Z. amazonum, Z. hymenophyllidia y Z. ulei) superan la meta de representación deseable en áreas protegidas del país.
 

En total, dos zonas geográficas acumulan riqueza en zamias: el Chocó Darién y la Amazonia. En el primer caso, se identifican cuatro especies en jurisdicciones del Valle del Cauca, un aspecto clave en términos de conservación para estas plantas debido a que la región es uno de los puntos calientes de biodiversidad o hotspots por los impactos amenazantes de múltiples actividades humanas.
 
La Amazonia, en segundo caso, considerada una de las zonas con más cobertura de bosque natural, también alberga el mayor número de especies de zamias. Sin embargo, el cambio y pérdida de vegetación las ponen en riesgo así como a todas las demás especies presentes en dicha región.
 
Por otro lado, en la Amazonia Colombiana hay registradas cinco especies: una endémica y cuatro compartidas con otros países. En la región del Pacífico se han registrado ocho: cinco únicas en el país, dos compartidas con Centroamérica y una con Ecuador. En la zona Andina, incluyendo los valles interandinos y el piedemonte hacia el Caribe, se han descrito diez especies exclusivas de Colombia.
 
 

Foto: Zamia muricata / Hernando García
En términos de conservación, las especies que relativamente han sufrido la mayor pérdida de hábitat son Z. huilensis (90,3 %), Z. muricata (86,2 %) y Z. tolimensis (70,9 %). Dicha circunstancia comprometería su viabilidad poblacional dado que el rango geográfico no supera los 1000 km2.
 

Plantas ancianas

Las especies de Zamia son exclusivas de la región tropical del continente americano y se distribuyen desde el sur de Norteamérica hasta la Amazonia, incluyendo las islas del Caribe, y el biodomo suramericano (ecosistema que no intercambia materia por fuera de su estructura).
 
El origen, formación y desarrollo del género sugiere que las especies más ancestrales están en islas del Caribe como Cuba, República Dominicana, Haití, Puerto Rico, Jamaica, entre otras; y en el sureste de Estados Unidos y México.
 
Su mayor diversidad ocurrió durante la era Mesozoica cuando, según evidencias, hacían parte de la dieta de algunos dinosaurios. Muchas de las especies actuales de cycadas son similares a especies del Mesozoico, por lo cual estas plantas se consideran como “fósiles vivientes”.
 

Los expertos sugieren

En el documento, los investigadores participantes piden incrementar los esfuerzos de generación de conocimiento para dirigir las acciones de conservación de las especies. De hecho, en el país se llevan a cabo diversos proyectos de investigación y monitoreo sobre la ecología de las zamias, en aspectos relacionados con su dinámica poblacional, interacciones con otras especies, rasgos funcionales y otros.

Por otra parte, los expertos subrayan la importancia del uso de modelos de distribución actuales y potenciales de especies en este ejercicio, y en términos generales, para determinar e informar decisiones sobre sitios a explorar en busca de nuevas poblaciones; determinar lugares adecuados de protección; zonas de reintroducción en programas de restauración y, en general, para identificar regiones del país con mayor riqueza y mejor extensión de hábitat.
 
Con este primer número, el Atlas aborda un grupo de plantas emblemático que representa la singularidad ecológica de nuestra biodiversidad y exige acciones inmediatas para la conservación de sus hábitats y poblaciones en áreas protegidas (tanto públicas como privadas), su recuperación en áreas degradadas y el uso sostenible por parte de las comunidades que las aprovechan.
 
Asimismo, el Instituto Humboldt inicia esta nueva serie de documentos que pone en circulación información científica para un amplio público, con énfasis en quienes deciden sobre los territorios, la cual brindará acceso a un mejor conocimiento sobre especies con alto valor para la conservación en Colombia, apoyará procesos de evaluación de riesgo de extinción de especies, la planeación ambiental de los planes de ordenamiento territorial y el fortalecimiento de los planes de compensación por pérdida de biodiversidad.
 
*La presentación de la publicación será este sábado, 04 de mayo de 2019, a las 4:30 p.m. en el Pabellón 6 de Corferias, segundo piso, stand 416, como parte de las actividades de la FILBo, con la presencia de Hernando García, subdirector científico del Instituto Humboldt; Cristina López Gallego (Universidad de Antioquia), Jorge Velázquez Tibatá (The Nature Conservacy) y Elkin Noguera-Urbano (Instituto Humboldt), editores.

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Más de mil especies en cercanías a ríos aledaños a La Macarena

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Bogotá, D.C. 27 de febrero de 2019 
 
 


Foto: Syrigma sibilatrix. Jorge García
 
 
  • •  Investigación del Instituto Humboldt y Cormacarena concluye que el Área de Manejo Especial La Macarena (AMEM), por sus 737 especies, es una de las regiones con mayor riqueza de aves en Colombia, algunas poco conocidas en el país. Es necesario un análisis profundo desde la ornitología e instituciones dedicadas a la conservación.
  • •  El estudio confirma la presencia de 12 especies de peces que se presumen desconocidas para la ciencia y en actual proceso de revisión científica, 22 especies endémicas, cinco nuevos registros para Colombia y diez para la cuenca del Orinoco.
  • •  Según el informe, la deforestación facilitó la invasión por parte de anfibios orinoquenses como el sapo de caño (Rhinella beebi) y las ranas mono grande (Scinax wandae) y platanera (Boana xerophylla). En cuanto a reptiles amenazados, están la tortuga terecay (Podocnemis unifilis), la morrocoy (Chelonoidis carbonarius) y los últimos remanentes del caimán llanero (Crocodylus intermedius).
 
El Instituto Humboldt y la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Área de Manejo Especial La Macarena (Cormacarena) realizaron una evaluación biológica a los ríos Guayabero, Losada y Duda para el avance en el conocimiento de su biodiversidad, la planificación, la conservación y el manejo sostenible de sus recursos.

La expedición, realizadaen 2018 por cerca de treinta expertos, evaluó ecosistemas acuáticos y terrestres, grupos biológicos de microalgas, macroinvertebrados ribereños, peces, anfibios, reptiles y aves de la parte alta de la cuenca del río Guaviare, en época de sequía (febrero) y lluvia (junio-julio). Los resultados están disponibles en la publicación gratuita Biodiversidad de la Sierra de La Macarena, Meta, Colombia. Parte I. Ríos Guayabero medio, bajo Losada y bajo Duda.
 
En relación a la herpetofauna, se listan 39 especies de anfibios, 68 de reptiles y 737 de aves. Para este último grupo hay ampliaciones significativas en cuanto a distribución geográfica y grabaciones sonoras de aves muy poco conocidas en Colombia, entre ellas el carpinterito telegrafista (Picumnus ruficeps), el homiguero punteado (Hylophylax punctulatus), el saltarín mayor (Schiffornis grande), el picoplano (Tolmomyias traylori) y el picochato rayado (Hemitriccus striaticollis).

Respecto a los macroinvertebrados acuáticos fueron identificados 114 insectos, moluscos y crustáceos; en peces se registraron 245 especies, de las cuales las sardinas de río, tetras, pirañas y bocachicos representan el 46,5 %, mientras los bagres el 39,2 %.

En cuanto al aprovechamiento comercial por pesca artesanal de consumo, ornamental y deportiva, es indispensable la implementación de planes de conservación y manejo, especialmente porque el bagre amarillo (Zungaro zungaro) y la payara (Hydrolycus armatus) son objeto de una fuerte presión pesquera.

El elevado potencial de especies con fines ornamentales se vislumbra como alternativa económica para las poblaciones locales, únicamente cuando su aprovechamiento sea sostenible. Deben desarrollarse programas de monitoreo pesquero en los que participen las comunidades, previo diagnóstico de la pesca comercial y deportiva con miras a su ordenamiento.

Estudios complementarios. Los resultados de estas evaluaciones fueron complementados con análisis detallados de geología, climatología, aspectos físicos y biológicos de los ecosistemas de agua dulce, entre otros; información secundaria y casos de estudio acerca de algas epífitas; interacción entre cocodrilos y humanos; población y distribución del delfín rosado del Orinoco (Inia geoffrensis humboldtiana) y abundancia de primates, aves y mamíferos en el Parque Nacional Natural Tinigua.

Aunque en los ríos Guayabero y Losada las interacciones entre cocodrilos y pobladores son positivas, persiste una amenaza latente por el manejo inadecuado de desperdicios en la pesca y el turismo (“paseo de olla”); la presencia de animales domésticos en las riberas; la falta de servicios de agua potable que obliga a los pobladores a buscarla en los ríos y la baja tolerancia hacia estos reptiles, por desconocimiento de su historia natural. Tal panorama requiere, según la publicación, el diseño y desarrollo de programas educativos dirigidos a las comunidades.

Al respecto del delfín rosado, los resultados de estudios realizados entre 2016 y 2018 destacan la importancia de las confluencias de los ríos Guayabero, Losada y el Caño Yarumales para la ecología de la especie. En el caso de la abundancia de primates diurnos sobresalen los churucos (Lagothrix lagothricha), los monos araña (Ateles belzebuth), los maiceros (Sapajus apella) y los aulladores (Alouatta seniculus); su presencia revela el buen estado de conservación de la región. Los chanchos de monte (Pecari tajacu) resaltan entre los mamíferos terrestres más numerosos y los paujiles (Crax alector y Mitu salvini) prevalecen en el grupo de aves. La riqueza en comunidades de algas, 66 especies, indica la buena calidad del agua de los ríos analizados.

Este informe aporta conocimiento novedoso, y de primera línea, sobre un segmento importante de la biodiversidad de la Sierra de La Macarena, incluidos los ríos Guayabero, Duda y Losada, además de ecosistemas terrestres aledaños. Asimismo, resulta útil en la gestión, manejo y conservación del AMEM y de los parques nacionales naturales Sierra de La Macarena y Tinigua. Sin embargo, este estudio no abarca en su totalidad todo el complejo biogeográfico por lo cual son necesarias exploraciones posteriores y evaluaciones biológicas rápidas.

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Biodiversidad de la sierra de La Macarena, Meta, Colombia. Parte I. Ríos Guayabero medio, bajo Losada y bajo Duda

Resultados parciales de los Convenios de Cooperación suscritos entre el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt y la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Área de Manejo Especial de La Macarena-Cormacarena (N° 18-096 y 17-194 Instituto Humboldt) y PE.GDE. 1.4.8.1.18.014 del 2018 y PE.GDE. 1.4.7.17.030 del 2017 Cormacarena), correspondientes a la “Evaluación de la biodiversidad acuática del río Guayabero, sierra de La Macarena, Meta. Fases I y II”.

 

La publicación se encuentra disponible para lectura en nuestro Repositorio Institucional.

Descargar  Consultar en el repositorio



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Cangrejo mandarina: nueva especie para los ríos santandereanos


Phallangothelphusa tangerina
Foto: Felipe Villegas / Instituto Humboldt


Una especie nueva de cangrejo de agua dulce fue descrita para la ciencia durante las expediciones del proyecto Santander Bio, hallada entre el lodo y las rocas de las quebradas del río Cascajales, desde las estribaciones de la Serranía de los Yaraguíes del municipio de El Carmen de Chucurí. Su nombre científico, Phallangothelphusa tangerina, deriva del color de la fruta de mandarina.


Phallangothelphusa tangerina
Foto: Maribel Arias / Instituto Humboldt
El cangrejo mandarina es una especie (endémica) de la zona geográfica y sin antecedentes.

Estos cangrejos poseen cinco pares de patas y un caparazón compuesto de carbohidrato de quitina; pueden mudar su cuerpo y regenerar las extremidades, mismas que han evolucionado hasta modificarse y tomar forma de pinza que emplean para alimentarse, defenderse y atraer hembras durante el cortejo.

¿Cómo se describe una nueva especie para la ciencia mundial?

El primer paso consiste en encontrar y colectar los especímenes que se presumen nuevos para la ciencia, los cuales, según el grupo biológico, son preservados de forma correcta.

De regreso al laboratorio, los investigadores revisan de manera exhaustiva la literatura científica relacionada y las colecciones biológicas para garantizar que no se trate de una especie ya descrita.

Posterior a la revisión de la literatura, y en seguimiento a una guía morfológica, es elaborado un manuscrito que se somete a revisión de pares académicos y después es aprobado por parte de los editores de una revista indexada. Posterior a la publicación oficial, en algún medio de noticias de carácter científico, puede anunciarse de manera formal la nueva especie para la ciencia.

En el proceso de descripción que permitió determinar a Phallangothelphusa tangerina como especie nueva, se usó un estereoscopio para observar el apéndice reproductor (llamado gonópodo) de un ejemplar macho, el cual es una prolongación incrustada dentro del abdomen. Esta extensión es especializada o diferenciada y facilita identificar una especie de cangrejo.

Hasta el momento no se ha confirmado que la nueva especie presente Paragonimus, transmisor de una enfermedad llamada distomatosis pulmonar; según estudios este parásito se encuentra en especies del género Hypolobocera y Neostrengeria.


Foto: Felipe Villegas / Instituto Humboldt.
El hallazgo de la especie fue de Maribel Arias, investigadora del Instituto Humboldt; en la descripción participaron Martha Campos, de la Universidad Nacional de Colombia, y Carlos Lasso, investigador del Instituto Humboldt.

Desde el punto de vista ecológico, los cangrejos juegan un rol fundamental porque, por ejemplo, son indicadores de la buena calidad del agua, o hacen parte de la dieta de diferentes especies de peces grandes, mamíferos y aves acuáticas. De allí, la importancia de su estudio, conocimiento y conservación.

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Estos son los resultados del acuerdo "Biodiversidad y Desarrollo por el Putumayo"


Cedrela odorata
Foto: Francisco Javier Mijares / Instituto Humboldt

La iniciativa Biodiversidad y Desarrollo por el Putumayo presentó los resultados de su primer año de trabajo conjunto, entre distintos sectores, para preservar la biodiversidad y la conectividad de esta región de la Amazonía y, asimismo, promover la actividad empresarial.

El acuerdo se consolidó en 2017 con la participación de Parques Nacionales Naturales de Colombia (PPNN); Corpoamazonia; el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI; el Instituto Humboldt; y las empresas del sector de hidrocarburos Gran Tierra Energy y Amerisur Exploración Colombia, ambas afiliadas a la ANDI. Un año más tarde, el Proyecto Vida Silvestre –liderado por Ecopetrol, Wildlife Conservation Society, la Fundación Mario Santo Domingo y Fondo Acción– se unieron a la iniciativa.


(De izq. a der.) Luz Marina Mantilla, directora general Instituto SINCHI; Jaime Mauricio Concha, vicepresidente Minería, Hidrocarburos y Energía de la ANDI; Dora Moncada, coordinadora Iniciativa Biodiversidad y Desarrollo ANDI; Manuel Buitrago, presidente Gran Tierra Energy; Luis Alexander Mejía, director Corpoamazonia; Santiago Martínez, Ecopetrol; Carlos Manuel Herrera, vicepresidente Desarrollo Sostenible ANDI; Julia Miranda, directora general Parques Nacionales Naturales de Colombia; Francisco Gómez, subdirector de Servicios Científicos y Proyectos Especiales Instituto Humboldt; Carlos Martínez, gerente general Amerisur Exploración Colombia.
Foto: Ximena Borré/Instituto Humboldt


Para dimensionar la importancia ecológica del Departamento del Putumayo, basta con saber que se encuentra ubicado en una zona de alta diversidad biológica y, por lo tanto, es rico en especies fauna y flora, algunas de ellas amenazadas por diversas actividades humanas que ejercen presión sobre los ecosistemas.

Según cifras suministradas desde el Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia (SiB), plataforma que reúne datos biológicos provenientes de cientos de entidades e iniciativas colombianas, el Departamento tiene 5.867 especies entre aves, mamíferos, peces dulceacuícolas, plantas y líquenes; 168 son exclusivas de esa zona del país; cuatro están listadas en la categoría Peligro Crítico (CR), 21 En Peligro (EN) y 37 Vulnerables (VU), según los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

En ese sentido, este acuerdo facilitó que el Humboldt junto a PPNN, el SINCHI y Corpoamazonia trabajaran, durante el último año, en la priorización de cinco especies de fauna y flora: cedro rosado (Cedrela odorata), el tinamú negro (Tinamis osgoodi), el tigrillo (Leopardus tigrinus), el mono churuco (Lagothrix lagotricha) y el pecarí de labios blancos (Tayassu pecari).

Acerca de la experiencia institucional, Francisco Gómez, subdirector de Servicios Científicos y Proyectos Especiales del Humboldt, destacó la construcción y desarrollo de objetivos comunes entre las entidades participantes y lo positivo de que el sector privado haya entendido el territorio y la importancia del mismo: “No cabe duda de que juntos generamos mayor impacto y valor para las comunidades, los territorios y la biodiversidad”, puntualizó.


Cortesía: Prensa ANDI

Por su parte, Carlos Herrera, vicepresidente de Desarrollo Sostenible de la ANDI, mencionó la importancia de trabajar en puntos de encuentro a partir de una visión colectiva, y señaló que “la gestión de la diversidad requiere de la participación del sector privado”.

La extracción de petróleo es la principal actividad económica legal del Putumayo y representa cerca del 3,9% de la producción nacional. De acuerdo con información del DANE, en 2017 el sector generó 29,8% de los ingresos del departamento.

Por lo tanto, la participación de las empresas en este acuerdo es fundamental para la protección del componente ambiental (debido a la gran cantidad de especies presentes en la zona) y del cultural por la presencia de 13 pueblos indígenas, afrodescendientes y campesinos.

Sobre esta apuesta público-privada, Jaime Concha, vicepresidente de Minería, Hidrocarburos y Energía de la ANDI, comentó que “es claro que el desarrollo depende del capital natural y que el sector privado cumple con un rol fundamental en la preservación del mismo”.

El objetivo de esta alianza es aunar esfuerzos técnicos, logísticos, financieros e iniciativas entre instituciones y empresas encaminadas a la protección, restauración, conectividad ecosistémica y desarrollo sostenible de la biodiversidad, con un enfoque participativo y diferencial en el Putumayo.


Algunos resultados de la implementación del acuerdo entre 2017 y 2018:

De la mano del Grupo de Ornitología de la Universidad Nacional y la Asociación Alas Putumayo se impulsó el primer Encuentro Nacional de Ornitología, con la participación de los operadores más grandes de aviturismo de Inglaterra (Birdfinders-Sunbird) y Brasil (Marithaca expeditions).

Parques Nacionales Naturales de Colombia y Gran Tierra Energy hicieron acuerdos de conservación para declarar el Santuario de Flora Plantas Medicinales Orito Ingi-Ande, como la primera área protegida libre de cultivos ilícitos. Un esfuerzo que integró a 13 familias a través de esquemas de restauración participativa. Corpoamazonia y Amerisur Exploración Colombia avanzaron en la línea de uso sostenible, a través del diagnóstico de la presencia, en estado natural, de palma de Asaí.

Desde el Centro Forestal Costayaco, unidad de operación e investigación forestal de Gran Tierra Energy, ubicado en Villagarzón, se consolida la estrategia de conectividad ecosistémica en 212,6 hectáreas; el proceso es ejemplo de agregación de compensaciones ambientales y eje ambiental para el desarrollo turístico, productivo, científico, y de educación ambiental en la región.

El instituto SINCHI estableció lineamientos técnicos para el desarrollo de un proyecto pionero con empresas de hidrocarburos, con el fin de establecer la diversidad socioambiental de los ríos Putumayo y Caquetá. Este esquema buscará integrar nuevos conocimientos sobre la composición y estructura de estos ecosistemas acuáticos, así como de su calidad ambiental y de las comunidades rivereñas asociadas, con miras a la soberanía alimentaria y apuestas productivas.

En cabeza de Corpoamazonia y Gran Tierra se elaboró la primera guía de mariposas diurnas del piedemonte amazónico con 145 especies; en la actualidad se avanza en la edición del libro Putumayo la gran tierra de las mariposas.

Gran Tierra Energy y Amerisur Exploración Colombia se unieron al Instituto Humboldt y a Corpoamazonia en una estrategia de monitoreo de la biodiversidad en bloques petroleros, integrando metodologías participativas y lineamientos de gestión, que brindarán un mayor conocimiento de la diversidad biológica regional.

Desde el Centro Forestal Costayaco, unidad de operación e investigación forestal de Gran Tierra Energy, se promueven nuevos escenarios de investigación e innovación alrededor de pruebas de propagación sexual de helechos arborescentes y desarrollo forestal, una plataforma para el trabajo conjunto con el Instituto SINCHI.

Un acuerdo institucional entre Corpoamazonia y la Agencia Nacional de Hidrocarburos, para el fortalecimiento de los sistemas de información en la toma de decisiones, permitirá la construcción del primer portafolio de áreas, proyectos y fuentes de inversión y compensación ambiental con enfoque conectividad Andes-Amazonia en 2019.


*Elaborado con información de Prensa ANDI y cifras del SiB Colombia
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Gobierno nacional autoriza comercio de piel de caimán aguja

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Bogotá, D.C. 23 de enero de 2019 
 
 


Foto: Caimán Aguja. Mónica Morales / Instituto Humboldt
 
 
  • •  La Dirección de Bosques, Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS), levantó parcialmente la prohibición para el comercio del caimán aguja o caretabla (Crocodylus acutus), en el Distrito de Manejo Integrado (DMI) de los manglares de la bahía de Cispatá, Tinajoes, La Balsa y sectores aledaños, en el departamento de Córdoba.
  • •  La decisión fue tomada, según lo indica la resolución de la Dirección de Bosques, luego de estudios realizados a la especie en la bahía de Cispatá, que demostraron que sus poblaciones recuperaron el equilibrio y existe para ellas un manejo sostenible que garantiza su permanencia a largo plazo.
  • •  En 2002, acutus entró a la categoría Peligro Crítico (CR) por su alta probabilidad de extinción; sin embargo, y gracias a medidas de conservación implementadas, fue declarado En Peligro (EN) según el Libro rojo de reptiles (2015), y ratificado por el MADS en 2017.
 
Según la Resolución, el levantamiento parcial de la veda a la población de caimán aguja será exclusivo y restringido a sus huevos y dentro del DMI de la bahía de Cispatá. La cosecha se permitirá únicamente a los grupos de comunidades locales de la zona, autorizados por la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y San Jorge (CVS) y en el Plan de Manejo Específico, y quedará restringida a particulares o entidades.
 
Esta medida permitirá la recolección de huevos del nido silvestre solo entre enero y abril en zonas georreferenciadas, previa autorización, los cuales serán llevados a incubación controlada en las instalaciones de la CVS para el manejo de neonatos y juveniles, con el fin de obtener una proporción de individuos de ambos sexos para repoblación en el medio silvestre, así como un porcentaje para aprovechamiento de las pieles por parte de las comunidades y su posterior comercialización internacional.
 
Entre los compromisos que trae consigo el levantamiento de la veda está la realización de un seguimiento y monitoreo a las poblaciones de caimanes (por parte de la CVS en conjunto con las comunidades), según las condiciones identificadas y acordadas entre la corporación, el MADS y los institutos de investigación. Además, los lineamientos del Plan de Manejo Específico (PME), y las directrices y salvaguardas internacionales de acuerdo con lo estipulado por el Convenio Sobre Comercio Internacional de Fauna y Flora Silvestres.
 
Los resultados obtenidos serán revisados y avalados por el MADS (autoridad administrativa CITES), y los institutos de investigación (como autoridades científicas del Convenio), quienes determinarán si los volúmenes de extracción no ponen en riesgo la supervivencia de la especie.
 
  
El calvario de ser un caretabla

Históricamente, la veda para captura de ejemplares fue establecida en 1968 por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, y un año después emitida por el hoy desaparecido INDERENA, debido a que se llevaba más de 37 años de caza masiva con fines comerciales, con cerca de 2 millones de pieles en mercados internacionales, lo que redujo drásticamente las poblaciones y destruyó su hábitat natural.
 
Hacia 1980, el caimán aguja o caretabla ingresó al Apéndice I de CITES, el más restrictivo de los tres que existen, dadas las altas probabilidades de extinción por la comercialización ilegal de su piel, catalogada como “muy fina” y “de lujo”, codiciada en mercados internacionales, principalmente, y utilizada en la marroquinería.
 
El censo nacional realizado a Crocodylus (1994-1997) determinó un total de 6 individuos existentes para toda la bahía de Cispatá, y poblaciones no mayores a 11 ejemplares en 70 puntos geográficos del país, con menos de 250 en edad madura en su totalidad.
 

De cazadores a custodios
 
Posteriormente, el uso sostenible de la población de caimanes aguja se autorizó tras más de 15 años ininterrumpidos de procesos de investigación y conservación por parte de comunidades de Cispatá (con acompañamiento de la CVS), antes dedicadas a la caza del animal y hoy agremiadas en Asocaimán bajo el modelo de Distrito de Manejo Integrado adscrito al sistema nacional y regional de áreas protegidas.
 
La implementación de un Plan de Manejo Específico, con la participación de pescadores, mangleros y caimaneros de la zona, contempló la recuperación de la especie de caimanes con censo y monitoreo de las poblaciones silvestres y manejo de su hábitat, esto aunado a estrategias para la conservación, como programas de educación y divulgación, apoyo al desarrollo comunitario, entre otras.

 

Ilustración: Instituto Humboldt
 
La bahía de Cispatá es una de las áreas de manglares mejor estudiada, representativa y extensa (11.513 hectáreas, de las cuales 1436 sirven de hábitat a los caimanes) de Córdoba, y una de las zonas naturales más importantes del país por su importancia ecológica y biodiversidad.

 
Como resultados del seguimiento y estado actual de las poblaciones, entre 2002 y 2017 se registraron 1831 avistamientos de Crocodylus acutus, con un promedio de 86,3 de individuos por año. Entre 2003 y 2017 se recolectaron 21.077 huevos para una media anual de 1480.
 
Por otra parte, en 2017 hubo incremento de individuos de acutus en un 250 %, pasando de 50 en 2003 a 121. El aumento obedeció al programa de liberación puesto en marcha en la última década, alcanzando 11.788 especímenes.
 
Dicha recuperación de poblaciones del caimán aguja, permanente y sostenida, en el Distrito de Manejo Integrado (DMI) de los manglares de la bahía de Cispatá trajo como resultado la aprobación de la Conferencia de las Partes de CITES y el levantamiento de la prohibición de comercialización, beneficiando a las comunidades comprometidas de la zona, que dependen del uso sostenible de fauna y flora para su pervivencia.

Ilustración: Instituto Humboldt
 
El uso de este reptil se enmarca en otras directrices de CITES que buscan beneficiar a las comunidades locales más vulnerables y fortalecer los medios de vida del lugar.

 
Esta decisión, también es resultado de un esfuerzo colaborativo y articulado que durante años han realizado la Dirección de Bosques del Ministerio de Medio ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS); la Corporación Autónoma Regional CVS; comunidades y expertos locales; las autoridades científicas designadas por el Gobierno nacional ante CITES: el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (Sinchi), el Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia (ICN) y el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Invemar), el Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico (IIAP), coordinado por el  Instituto Humboldt; y el apoyo de las oficinas de Asuntos Internacionales y Cancillería.

 
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Invitación a presentar hojas de vida: Profesional con experiencia en genética

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Esto se calentó: aves buscaron ecosistemas de mayor altura por causa del cambio climático

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Bogotá, D.C. 15 de enero de 2019 
 
 

Foto: Quiscalus lugubris. Instituto Humboldt / John Bernal.
 
 
  • •  Varias especies de aves fueron registradas en ambientes naturales con alturas y temperaturas diferentes a las que habitan, como consecuencia del aumento de la temperatura en la Sabana de Bogotá.
  • •  El cambio climático fue el responsable de los cambios presentados en el 51 % de las especies de las aves registradas y estudiadas en un lapso de 26 años.
  • •  La investigación utilizó datos suministrados por el conteo navideño de aves, organizado por la Asociación Bogotana de Ornitología (ABO), considerado el seguimiento más antiguo del país a un grupo de vertebrados terrestres.
 
El cambio climático es en la actualidad una amenaza creciente para la biodiversidad al punto de afectar a gran variedad de organismos, causando en ellos, por ejemplo, desplazamiento a mayores alturas debido al aumento gradual de la temperatura y variación en las temporadas habituales de reproducción; y en los ecosistemas, alteraciones en su composición y estructura.

Este último aspecto se evidencia, por ejemplo, en los ecosistemas de alta montaña de los Andes, hoy entre los más amenazados por la reducción de áreas disponibles ante el aumento de presencia de especies trasladadas, que buscaron mayores elevaciones, por el incremento de la temperatura. Tal circunstancia ha traído como consecuencia el cambio de la composición de este ecosistema y afectaciones en sus procesos ecológicos.

Dichos desplazamientos de las especies toman particular relevancia en la región tropical y son una de  las respuestas de las especies al cambio climático global. Allí, el clima tiende a permanecer estable y los organismos que la habitan se encuentran adaptados a tales condiciones pero con poca flexibilidad para moverse a otros rangos altitudinales. Esta condición significa en muchos casos que su sobrevivencia depende de un movimiento hacia zonas más altas.

De esta manera, el cambio climático actúa como “trampa térmica”, y el desplazamiento de las especies como la mejor forma de acceder a temperaturas inferiores para asegurar las condiciones óptimas, aunque este ascenso a las montañas represente un riesgo en la reducción de las poblaciones de especies y, eventualmente, de extinción al no soportar climas nunca antes experimentados.

En el caso de la Sabana de Bogotá, los datos recopilados durante 26 años a partir de los conteos navideños de aves revelaron cambios poblacionales en el 51 % de las especies registradas: 48 especies aumentaron y 30 disminuyeron. Uno de los factores más frecuentes asociados a este fenómeno fue el cambio climático y las “islas de calor”, así mismo alteraciones en el hábitat, interacciones con otros organismos y cacería.

Los cambios ocurren también porque los bosques y humedales son transformados en áreas de cultivo, potreros y zonas urbanas, sumado a los aumentos en los niveles de contaminación; y por la presencia de especies invasoras. Estos aspectos resultan clave, ya que la Sabana de Bogotá es un territorio de importancia biogeográfica dada la presencia de un alto nivel de endemismo, es decir de especies con distribución única en su geografía.
Un ejemplo de lo anterior está en las áreas silvestres presentes a finales de los ochenta y que gradualmente han cambiado, en especial, a lo largo de las fronteras de la ciudad hasta ser reemplazadas por pastos, viviendas, desarrollos comerciales e invernaderos de floricultura.

Aves que se mudaron de vecindario

Entre los ejemplos del aumento de la llegada de especies de aves, que habitan tierras bajas, que ahora se encuentran a mayores alturas están el coquito (Phimosus infuscatus), el gavilán caminero (Rupornis magnirostris) y el chango llanero (Quiscalus lugubris).

Por otro lado, también hay ejemplos de aves de alta montaña que se están desplazando hacia arriba, como lo predice la afectación por cambio climático, como el colibrí vientricobrizo (Eriocnemis cupreoventris) y el pinchaflor brillante (Diglossa lafresnayii). Inicialmente estas especies vivían en la Sabana de Bogotá y actualmente ya no.

Esto se debe a que se están restringiendo a elevaciones más altas, desmejorando sus perspectivas de conservación. Tanto el colibrí vientricobrizo (listado en la categoría Casi Amenazado (NT) de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza -UICN) como el pinchaflor brillante tienen una distribución limitada al norte de los Andes y, por lo tanto, su conservación merece especial atención.

Otra especie que evidencia las “mudanzas a nuevos vecindarios” es el Alcaraván, cuya presencia ha crecido de manera significativa en la ciudad, probablemente asociada con el aumento de las temperaturas en la Sabana y en Bogotá, pues estos lugares se adecuan a sus requerimientos térmicos como resultado de las llamadas “islas de calor urbanas”.

Las “islas de calor”

Las islas térmicas o de calor ocurren al interior de las ciudades y son producto, por lo general, del cambio en el uso del suelo, es decir aquellos que antes estaban cubiertos por vegetación, ahora lo están por cemento y otros materiales con vocación urbana.
 
En Bogotá hay evidencia de una isla de calor que supera en cerca de 3 grados centígrados, al clima medio de las afueras, según un análisis realizado a los cambios en la temperatura media, mínima y máxima ocurridos en la ciudad durante los últimos 40 años.

Cabe subrayar que este estudio sobre cambio climático y desplazamiento de aves a mayores rangos altitudinales, publicado en la edición del Reporte de Estado y Tendencias de la Biodiversidad Continental de Colombia (Bio 2017), aborda de manera explícita la importancia del cambio climático en un contexto urbano, periurbano y rural natural, y apoya con sus resultados las ausencias de información en temas de ecología urbana neotropical.


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Banco de Imágenes Ambientales (B.I.A)

Banco de Imágenes Ambientales B.I.A.



En el Banco de Imágenes Ambientales, del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, encontrará una librería de imágenes recopiladas durante años de investigaciones, proyectos, trabajo misional y expediciones por los ecosistemas continentales del país, siendo este, un testimonio visual de la diversidad biológica colombiana.



En la actualidad el Banco de Imágenes Ambientales cuenta con mas de 50.000 archivos entre ilustraciones y fotografías analógicas digitalizadas y digitales, en calidad alta y en formatos RAW, TIFF y JPEG, ideales para cualquier uso, incluyendo publicaciones impresas.

Para acceder al material es necesario seguir estos pasos:
1. Hacer una consulta en el material disponible utilizando el campo de búsqueda de la página principal. Los términos de búsqueda pueden referirse a términos generales como regiones del país (Ej. Caribe) o tipos de organismos (Ej. Reptiles), también pueden usarse conceptos más específicos como nombres locales de especies (Ej. Frailejón) o nombres científicos (Ej. Potamotrygon motoro).

2. Recopilar la lista de imágenes requeridas citando el nombre de la imagen. Este nombre es un número identificador único de cinco cifras que puede visualizarse al entrar a cada ítem resultado de la búsqueda (Ej. 38235.jpg, 22259.jpg). Tan pronto esté hecha la selección del material se debe enviar un correo electrónico a This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it. con el fin de verificar la disponibilidad de las imágenes en alta resolución y preparar el material para efectuar el préstamo.

3. Diligenciar el formato de solicitud de préstamo (el cual puede descargar haciendo clic aquí) donde se especifica quien se hace responsable de la solicitud, el destino que tendrá el material fotográfico y se hace referencia a la lista de material requerido. En este formato se señalará las condiciones bajo las cuales se realiza el préstamo, condiciones que son de obligatorio cumplimiento por la persona y/o entidad solicitante.

4. Enviar el formato diligenciado en original físico firmado por el solicitante al Banco de Imágenes Ambientales en la sede Calle 72 del instituto Humboldt (Calle 72 No. 12-65 Piso 7, Bogotá). Tan pronto se recibe el formato de la solicitud se procede a liberar las imágenes en alta resolución a través de medios en línea.

LICENCIA DE USO DEL MATERIAL FOTOGRAFICO:

El material disponible en el Banco de Imágenes Ambientales se entrega bajo la licencia Creative Commons BY NC SA, la cual contempla un uso para fines estrictamente no comerciales, reconociendo de forma explícita la autoría del fotógrafo y del banco de imágenes ambientales. Todo el material producido a partir del material objeto del préstamo debe compartirse bajo la misma licencia. La licencia puede verse en mas detalle en el siguiente vínculo: https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/deed.es.



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Avances y resultados de proyectos ganadores convocatoria Futuro y Biodiversidad



La exhibición Gigantes Extintos y las Rutas de bioconocimiento: protección de las plantas medicinales que caminan el territorio ancestral Nasa de Tierradentro, Cauca, fueron los proyectos ganadores de la convocatoria Futuro y Biodiversidad 2017 del Instituto Humboldt, que otorgó estímulos económicos por 10 millones de pesos para el desarrollo de iniciativas de tipo creativas/artísticas desde cualquier área del conocimiento, empírico o académico, para la reflexión en torno al futuro del patrimonio natural colombiano, la promoción de perspectivas innovadoras, y la aplicación de conceptos que involucraran a los ciudadanos en estos procesos. A continuación, presentamos los resultados y avances de ambas propuestas:


Un plan en vacaciones: conocer a los “Gigantes Extintos”




Foto: Cortesía Andrés Chaparro

Gigantes Extintos es la exhibición de 35 esculturas en cerámica, pinturas e ilustraciones de especies prehistóricas que habitaron Colombia y Suramérica, elaboradas por el artista bogotano Andrés Chaparro.

Entre las figuras que conforman la exhibición están animales temerarios por su tamaño y fuerza: el cocodrilo carnívoro más grande de la época del Mioceno; una tortuga gigante con un caparazón del tamaño de un mesa de ping-pong; la titanoboa, ejemplo espectacular de gigantismo en reptiles; pájaros apodados “aves del terror”; roedores enormes como un buey; o armadillos del porte de un automóvil pequeño.

La muestra hace parte de la oferta capitalina para la temporada de vacaciones, y todos los públicos pueden visitarla de manera gratuita del 13 al 27 de diciembre de 2018, en la Sala B de la Galería Crispeta, ubicada en la carrera 9 #61- 84, de lunes a sábado a partir de las 11:00 a.m. y hasta las 7:00 p.m.

El bestiario prehistórico que conforma la exhibición abarca 8 reptiles, 3 aves y 25 mamíferos, representados en modelos a escala que van desde titanes súpercarnívoros descomunales que tuvieron el tamaño de un bus de Transmilenio, cazadores letales que propinaban golpes como hachazos a sus presas utilizando largos picos, hasta herbívoros con colmillos de al menos un metro de largo, y otros, que aunque pesados, eran buenos trotadores en cortas distancias.

Entre los reptiles representados está la mayor especie de cocodrilos corredores terrestres, también carnívoros, y líderes de la cadena alimenticia; la familia de caimanes más grande hasta ahora conocida y que da indicios de la presencia de ecosistemas de ríos y humedales en la región amazónica, hace aproximadamente 15 millones de años; y serpientes con dos toneladas y media de peso y 13 metros de largo, que al igual que las constrictoras actuales, asfixiaban a sus presas enrollándose a su alrededor y ejerciendo una presión descomunal gracias a un cuerpo tan grueso como una ceiba.

Las figuras de aves incluyen pájaros terroríficos y corpulentos, que alcanzaban hasta dos metros y medio de altura, y surcaban los cielos aprovechando las corrientes de vientos provenientes del océano Atlántico sur, que chocaban con la entonces naciente cordillera de los Andes. Y en los mamíferos se destacan animales semejantes a los elefantes, rinocerontes e hipopótamos actuales; roedores que se presume llegaron hace cerca de 50 millones de años durante el período Oligoceno, flotando en balsas naturales de vegetación ¡Desde África!; tapires rechonchos de cabeza gacha, enormes colmillos, cuyo peso apoyaban en la totalidad de la planta de sus patas traseras; felinos dientes de sable que desangraban presas con una letal mordida en la garganta; marsupiales parecidos a demonios de Tasmania del tamaño de una hiena, capaces de triturar huesos, robar comida a otros animales, oportunistas y carroñeros; perezosos y lobos gigantes, entre otros.

El proceso para llegar a la exhibición tomó un año, comenzando con la investigación en la literatura científica de las especies prehistóricas y los biomas que habitaron, luego con la selección de los animales, el boceto de los diseños anatómicos, la producción de pinturas, la documentación de las fichas que acompañaban cada figura, para finalizar con la elaboración de las piezas en cerámica, con dos cocciones en horno a 1150 grados centígrados, y luego los acabados.

Como criterio para elegir las especies, Andrés Chaparro tuvo en cuenta muestrear la mayor cantidad de familias posible e individuos con pesos alrededor de los 200 kilogramos o superiores, y un rango temporal que iba desde el Paleoceno hasta el presente.

Respecto a su proyecto, el artista aclara que “a pesar de que muchas especies se conocen bien por sus restos esqueléticos, con el material orgánico (partes blandas y tejido) ocurre distinto porque no se conserva; por lo tanto, parte de las reconstrucciones tienen que basarse en la anatomía ósea y muscular de los animales; pero en lo relacionado a los acabados y aspectos finales, que tienen que ver con el paleo arte, hay buena parte de libertad creativa (especulación)”.

Aunque la intención fue resaltar las especies colombianas, también se representaron otras que si bien no habían sido registradas para el territorio nacional, sin duda alguna estuvieron presentes durante el Gran Intercambio Biótico Americano (GABI) o vivieron en el sur del continente en el período conocido como Mioceno. Sobresalen los fósiles animales hallados en Santander, la Formación de la Venta (desierto de la Tatacoa) y el Cerrejón (La Guajira), así como “infaltables” de la megafauna suramericana.


Protegiendo plantas medicinales del pueblo Nasa




Foto: Colectivo del Semillero de Investigación en Etnobiología SIE

Otra de las propuestas seleccionadas fue la presentada desde la Universidad del Cauca, por el Colectivo Semillero de Etnobiología, y titulada: Rutas de bioconocimiento: protección de las plantas medicinales que caminan el territorio ancestral Nasa de Tierradentro, Cauca, región prioritaria de posconflicto y sitio de paso obligado entre las selvas del Pacífico y la Amazonia colombiana.

Este proyecto de investigación se propone incentivar la creatividad, imaginación y sensibilidad con relación a la protección y siembra de las plantas medicinales y algunas espirituales de uso de los The´wala (médicos tradicionales), presentes en el territorio ancestral Nasa, del Resguardo San Andrés de Pisimbalá en Tierradentro.

Como resultado del desarrollo del proyecto se elaboró un mapa parlante (instrumento metodológico que recoge de forma gráfica la percepción de una comunidad sobre el territorio local para así fortalecer su identidad) que da cuenta de las rutas de las plantas, construcción de obras artísticas (cosmogramas, ilustraciones y prototipos de planos seriados) y la implementación de un jardín de bioconocimiento en el colegio Yuç Kwet Zuun.

En el proceso, se realizaron reuniones de socialización con el Cabildo Territorio Ancestral Resguardo Indígena de San Andrés de Pisimbalá – Wedx Yu- (Municipio de Inzá-Cauca), para acordar compromisos con las autoridades.

En reuniones con directivos de la Institución Yuç Kwet Zuun se buscó revitalizar el pensamiento Nasa desde la tulpa o fogón, y fortalecer la implementación del jardín de bioconocimiento en la Institución, a partir del trabajo que realizan en la huerta de plantas medicinales.

Hubo recorridos por los Tul - espacios de cultivo tradicional de plantas medicinales- de los The`Wala (médicos Nasa tradicionales), cuyas rutas fueron mapeadas con el fin de ubicar los elementos representativos del territorio (montañas, lagunas, sitios sagrados y universo cosmogónico) desde la perspectiva de los sabios y mayores, haciendo énfasis especial en los estilos propios de pintura., cosmogramas e ilustraciones.

Por medio de una limpieza espiritual y armonización con la madre tierra, basada en plantas medicinales en la montaña de sagrada El Tablón, se realizó una visualización del futuro de la biodiversidad en el territorio Nasa de Tierradentro, cuyos aspectos relevantes fueron plasmados en un boceto elaborado por los The ‘Walas.

A hoy se continúa en el proceso de construcción y montaje del mapa parlante que reúnen los saberes propios, en diálogo con los académicos, en cuanto a cómo ve el futuro de la biodiversidad el pueblo Nasa. Finalmente, la obra pictórica será socializada en asamblea y entregada, de manera oficial, al cabildo como evidencia y resultado de la experiencia.

El desarrollo de este proyecto, con enfoque participativo desde lo comunitario, ofrecerá a los involucrados una mirada amplia de lo ambiental, así mismo de la conservación de la biodiversidad, integrando la dimensión sagrada a la valoración que del territorio y de la naturaleza hace la cultura Nasa.

Gracias a la acogida en la primera convocatoria, en la cual se recibieron más de 50 propuestas provenientes de todo el país, y debido a todo el potencial creativo identificado, el Instituto Humboldt confirma que lanzará una nueva versión de estos estímulos económicos. Su comunicación y difusión será a través de la web y canales digitales institucionales. Les invitamos a permanecer atentos.
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